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Filiales

Conociendo Filiales: Magdalena

21/08/2026

A unos 50 kilómetros de La Plata, Magdalena conserva un ritmo propio y una relación singular con Estudiantes. Una filial con más de dos décadas de historia, familias atravesadas por el club y una localidad de poco más de 15 mil habitantes de la que salieron cinco atacantes que llegaron a Primera.

Estudiantes tiene filiales en distintos puntos del país y del mundo. Socios, hinchas y familias se organizan en cada territorio para sostener el vínculo con el club, acompañar a quienes viven lejos de La Plata y representar sus valores.

A través de la Coordinadora de Filiales, el club acompaña y articula ese trabajo. Conociendo Filiales nació para contar esas historias y mostrar las distintas maneras de hacer Estudiantes más allá de UNO y del Country Club de City Bell.

A 50 kilómetros, otro ritmo

Hay filiales para las que llegar a La Plata significa recorrer cientos o miles de kilómetros. Para Magdalena, la distancia ronda apenas los 50. Los partidos de local no necesitan grandes operativos: cuatro personas en un auto, alrededor de media hora de ruta, la cancha y el regreso.

Pero estar cerca no significa vivir de la misma manera.

Magdalena es una localidad de fuerte tradición rural y ganadera, muy futbolera, donde el casco urbano reúne poco más de 15 mil habitantes. La Plata está al alcance, pero el día a día conserva todavía otra velocidad.

«Acá todo es más pausado, acá todo es más lento, acá todo es más tranquilo», explica Federico Pereyra. Habla de ir caminando o en bicicleta al trabajo, de tardar cinco minutos en llegar, de entrar a un comercio y conocer a casi todos. Y cuando no conoce a alguien, aparece igualmente el saludo: «Buen día, qué tal, cómo están, muchas gracias».

Ese ritmo atraviesa también la vida de la filial. Para ir a UNO no hace falta llenar un micro. Los socios se organizan en autos, salen juntos o se encuentran directamente en La Plata. Los micros aparecen cuando el viaje es otro: finales, Copa Argentina, Santiago del Estero, Córdoba o distintos destinos en los que la distancia vuelve a exigir una organización colectiva.

La cercanía permite estar. La vida de pueblo hace que ese estar tenga características propias.

Desde 2003

La Filial Magdalena nació en 2003 a partir de un grupo de hinchas de la localidad. Martín Villena fue su primer presidente y entre quienes impulsaron aquellos comienzos aparece un nombre que atraviesa buena parte de las anécdotas de sus más de dos décadas de vida: el doctor Juan Carlos «Juanca» García.

Médico, exdirector del hospital local y fanático de Estudiantes, García había vivido en La Plata antes de instalarse en Magdalena. Federico y Martín Pereyra lo señalan como uno de los grandes motores de aquellos primeros años.

«Juanca junta mucho, empuja siempre para adelante», cuentan.

Con el paso del tiempo fue dejando las tareas cotidianas en manos de nuevas generaciones, pero conserva el lugar de referencia dentro del grupo. Una de las escenas que mejor lo describe ocurrió durante uno de los tradicionales desfiles por el aniversario de Magdalena. García estaba en el palco junto a las autoridades por su función como director del hospital. Cuando llegó el turno de la filial, dejó el palco, se puso el traje del León y salió a desfilar con el resto.

Los hermanos Pereyra se acercaron a la filial en 2006. Por entonces vivían en Bavio y el contacto nació a partir de la necesidad de conseguir entradas para la final ante Boca. El vínculo que empezó alrededor de aquel partido terminó convirtiéndose en algo permanente.

«Después formó amistad y ahora la amistad es una familia. Más que una amistad es una familia», recuerdan.

La filial llegó a tener alrededor de 400 socios propios. Este año comenzó una etapa de reactivación, con una campaña para volver a reunir a los hinchas de la localidad y ordenar el funcionamiento del espacio. En pocos meses alcanzó aproximadamente 170 socios activos, que pagan una cuota mensual para sostener las actividades.

El objetivo ahora mira un poco más lejos. Federico y Martín quieren recuperar aquella capacidad de convocatoria, sumar socios de Estudiantes y, algún día, contar con un espacio propio que no sirva solamente para mirar un partido.

«Me encantaría tener un lugar propio que sea un lugar de encuentro de Estudiantes», plantea Federico: una sede donde puedan juntarse amigos, hijos, hermanos y familias. Martín lleva el desafío a un número concreto: si alguna vez hubo 400 socios de filial, quisiera que en el futuro haya 400 socios del club.

La Copa en el Teatro Español

Entre las muchas noches que acumuló la filial, una permanece especialmente presente.

En 2009, después de la conquista de la Copa Libertadores, Magdalena recibió al trofeo en el marco de las actividades que Estudiantes realizó para acercarlo a sus hinchas. Según recuerdan en la filial, fue la primera salida de la Copa fuera de La Plata.

La presentación se realizó en el Teatro Español. Cerca de 300 personas llenaron el lugar. Para esa misma noche, la filial ya había organizado su tradicional cena de fin de año y vendido una cantidad similar de tarjetas.

La Copa terminó yendo también a la cena.

Llegaron Juan Sebastián Verón, Alejandro Sabella y jugadores del plantel. La convocatoria creció sobre la marcha hasta reunir, según estiman, cerca de 500 personas. La comida no alcanzó y la organización quedó desbordada, pero el recuerdo sobrevivió mucho mejor que cualquier detalle logístico.

«Que la Copa haya salido por primera vez de La Plata y haya venido a Magdalena fue un orgullo impresionante», recuerda Federico.

La presencia en la localidad no se limitó nunca a las cenas o los partidos. Durante años, la filial organizó locros solidarios para ayudar a distintas instituciones: cooperadoras escolares, el hospital y espacios destinados a adultos mayores. En una de esas jornadas llegaron a vender 621 porciones y los comercios de Magdalena colaboraron con insumos para reducir los costos y aumentar lo destinado a la entidad elegida.

También existe una relación estrecha con otros espacios del club. Los viajes largos de los últimos años se organizaron muchas veces junto a la Agrupación 4 de Agosto, mientras que con la Filial Verónica compartieron micros y actividades.

La relación con la 4 de Agosto dejó, además, otra historia dentro de esta historia.

En una cena de la Agrupación Federico conoció a Natalia, hoy su compañera y madre de su hijo

Identidad

En un punto de la conversación, la descripción de Magdalena encontró una coincidencia inesperada con otro lugar ubicado a unos cuantos kilómetros de allí: el Country Club de City Bell.

En Magdalena se saluda al entrar a un negocio. Se conoce al vecino, al comerciante y al que pasa caminando. El «buen día», el «gracias» y el trato cotidiano todavía forman parte del ritmo del pueblo.

«Cuando entrás al Country te sentís como si entrás al patio de tu casa. Todo el mundo te saluda, te hablás con todo el mundo, te empezás a cruzar con gente conocida».

No es solamente una semejanza de formas. También aparece una idea de familia, respeto y cercanía que los hermanos reconocen en la filial y en su manera de relacionarse con Estudiantes.

Y en ese punto aparece una pregunta difícil de responder con una explicación futbolística.

¿Qué tiene Magdalena para haber producido tantos jugadores que encontraron su lugar en Estudiantes?

Sentirse en casa

Guido Carrillo, categoría 1991. Emiliano Ozuna, 1996. Francisco Apaolaza, 1997. Matías Pellegrini, 2000. Franco Zapiola, 2001.

Cinco futbolistas nacidos en Magdalena en apenas una década. Los cinco atacantes: dos centrodelanteros y tres jugadores capaces de moverse como extremos o mediapuntas. Todos llegaron al plantel profesional de Estudiantes.

La cantidad resulta llamativa por sí misma para una localidad de ese tamaño.

Carrillo construyó además una de las historias más importantes de los últimos años del club. Surgido de las juveniles, transferido al Mónaco por una cifra cercana a los diez millones de dólares, regresó años después y hoy es uno de los capitanes del plantel junto a José Sosa.

Pellegrini también dejó una transferencia de enorme importancia económica cuando pasó al Inter Miami por una cifra cercana a los nueve millones de dólares. Zapiola fue dos veces campeón con Estudiantes antes de continuar su carrera en Platense. Apaolaza y Ozuna también alcanzaron Primera y firmaron sus respectivos contratos profesionales.

La relación no termina cuando llegan al fútbol profesional.

«Guido es un fenómeno, humilde, siempre estuvo bien predispuesto. Siempre que le pedimos algo, siempre cumplió», cuentan desde la filial. Sobre Pellegrini aparece otro detalle mucho más sencillo: «Mati te cruza por la calle, te saluda. Él viene a saludarte a vos». Y cuando invitaron a Apaolaza a una de las cenas de la filial, el delantero pagó su tarjeta como cualquier otro asistente.

En Magdalena esa cercanía tiene escenas difíciles de reproducir en una gran ciudad. Los chicos pueden encontrarse a Carrillo en una panadería o cruzarlo caminando. El capitán de Estudiantes vuelve a ser, por un rato, Guido, el vecino del pueblo.

No existe una fórmula que explique por qué una localidad de poco más de 15 mil habitantes produjo esa sucesión de futbolistas para un mismo club. Cuando la pregunta aparece, Federico vuelve al mismo lugar que había usado para describir Magdalena y el Country: el trato.

Habla de chicos que llegan a City Bell y encuentran un espacio donde los saludan, los reciben y los hacen sentir parte.

«Sentirse como en su casa y el trato que tienen en Estudiantes es un poco lo que hace la respuesta», sostiene.

Quizás la explicación no alcance para resolver el fenómeno. Pero hay una coincidencia concreta: varios chicos criados en un lugar donde todavía se saluda al entrar encontraron natural una institución donde el saludo también forma parte de la formación.

Una sola palabra

La última pregunta de la charla fue la misma que cierra cada entrega de Conociendo Filiales: qué es Estudiantes en sus vidas.

Martín no necesitó buscar demasiado. «Una sola palabra: todo».

Cuenta que hoy su hijo mayor está casado y tiene su propia vida. Pueden verse en un cumpleaños o encontrarse algún otro día, pero la cancha sigue siendo su punto de encuentro. Cuando aparece la fecha de una final, uno de los primeros mensajes es para él: reservar ese día porque van juntos.

Cuando llega el turno de Federico, aparece otra: «Familia».

«Es fuerte e importante la palabra para mi. Trae muchos recuerdos, muchos sentimientos», dice.

Habla de su padre, del tiempo que pudo compartir con él y de los valores que recibió. De su hermano. De Natalia. De su hijo Salvador. De una historia que empezó mucho antes de que él pudiera elegir y que ahora le toca transmitir.

Magdalena está a unos 50 kilómetros de La Plata. Lo suficientemente cerca como para llegar a UNO en poco más de media hora y lo suficientemente lejos como para haber construido una manera propia de vivir al club.

Una filial desde 2003. Un pueblo en el que todos se saludan. Cinco atacantes que llegaron a Primera. Una Copa que llenó el Teatro Español. Dos hermanos que siguen encontrándose en la cancha. Y una palabra -familia- que, después de más de dos décadas de filial, todavía para explicar casi todo lo demás.

Ficha Técnica

  • Nombre: Carlos Salvador Bilardo
  • Localidad: Magdalena, Provincia de Buenos Aires
  • Fundación: 3/12/2003
  • Miembros activos: 26
  • Contacto: Teléfono 221-5549114 | email: magdalena@filiales.estudiantesdelaplata.com
  • Redes Sociales: IG @filialcarlosbilardo
  • Comisión Directiva: Federico Pereyra (Presidente) – Joaquín García (Vice) – Darío Jotar (Vicepresidente 2°) – Milagros Ceci (Prosecretaria) – Damián Múñoz Aguer (Secretario) – Martín Pereyra (Tesorero) – Gonzalo Almirante (Protesorero) – Natalia Keilis (Vocal 1) – Valeria Flores (Vocal 2) – Juan Carlos García (Vocal 3) – Norberto Almirante (Vocal 4) – Nicolás Rigo (Vocal 5) – Lautaro Amado (Vocal 6) – Sandra Olmos (Vocal Suplente).